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Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina

En el marco de una investigación realizada por el Equipo de Delitos Rurales, bajo las directivas de la fiscal Marina Lara -titular de la UFIJ N.º 7 de Bahía Blanca-, el Juzgado de Garantías N.º 3 autorizó dos allanamientos ejecutados por el Comando de Prevención Rural (CPR) Villarino quienes lograron secuestrar casi 600 kilos de carne, que se presume devienen de la faena clandestina.

La Justicia avanzó en una causa contra un hombre, por presunta violación a las leyes de policía sanitaria animal. Las actuaciones se iniciaron de oficio el pasado 5 de octubre tras denuncias de productores rurales de Médanos afectados por casos de abigeato.

Según los testimonios recabados, el investigado realizaba faena clandestina de vacunos y luego comercializaba los cortes de carne de forma particular sin contar con habilitación ni cumplir las condiciones sanitarias reglamentarias, lo que genera un grave riesgo para la salud.

En la quinta arrendada sobre la Ruta Nacional 22 se secuestraron 13 bolsas de nylon con 15 kilos de carne bovina y diversos elementos de faena.

En tanto, en la vivienda del imputado en la calle San Martín 880 se incautaron 581,460 kilos de cortes cárnicos sin trazabilidad distribuidos en cinco freezers, anotaciones de ventas y su teléfono celular.

Todos los elementos secuestrados serán peritados y esos resultados determinarán los pasos a seguir en la investigación.

Los riesgos de consumir carne sin trazabilidad o proveniente del abigeato

La comercialización de carne procedente del abigeato (robo de ganado) y de la faena ilegal genera un alerta debido al inminente riesgo que representa para la salud pública. Al circular por fuera de los canales formales, estos alimentos eluden todo control veterinario y bromatológico, convirtiéndose en vehículos de peligrosas bacterias como Escherichia coli -causante del Síndrome Urémico Hemolítico (SUH)-, Salmonella y Listeria.

El principal peligro radica en la falta de inspección en los animales, que suelen ser faenados enfermos o en entornos insalubres. Esto incrementa la transmisión de zoonosis graves como la triquinosis en cerdos, la brucelosis y la tuberculosis bovina, enfermedades parasitarias e infecciosas que pueden causar desde severas secuelas musculares y neurológicas hasta la muerte.

Las precarias condiciones de transporte y acopio quiebran la cadena de frío y favorecen la contaminación cruzada, mediante el uso de agua no potable y la presencia de plagas.

Ante este panorama, los organismos de sanidad y la justicia recuerdan que adquirir productos sin sello de inspección no solo fomenta el delito del abigeato, sino que pone en juego la vida de las personas.

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